¿Afecta VeriFactu a todos los bares y restaurantes?

Sí, sin excepción por tamaño. La normativa afecta a todos los negocios de hostelería que emitan tickets —facturas simplificadas— mediante un sistema informático, con independencia de su facturación o de que los clientes sean particulares. Las únicas excepciones territoriales son País Vasco y Navarra, que aplican el sistema TicketBAI.

El Real Decreto 1007/2023 equipara técnicamente un ticket de consumición a una factura completa: ambos documentos deben generarse mediante un Sistema Informático de Facturación (SIF) que garantice la inalterabilidad, la trazabilidad y la inclusión de un código QR. Un café de 1,40 € genera exactamente las mismas obligaciones técnicas que una comida de empresa de 400 €.

El «borrado de mesas» y el riesgo del software de doble uso (Art. 201 bis)

Para entender por qué la hostelería está en el centro de esta norma hay que hablar de una práctica que el sector conoce perfectamente y que la legislación internacional denomina zapper o software de supresión de ventas.

Qué hace exactamente un zapper

Un zapper es una funcionalidad —a veces documentada, a veces oculta tras una combinación de teclas o un menú de servicio técnico— que permite eliminar tickets ya cobrados y recalcular automáticamente los totales del día para que el arqueo cuadre como si esas ventas nunca hubieran existido.

En una caja registradora o un TPV con base de datos local, el mecanismo puede ser incluso más simple que un módulo dedicado. Basta con acceso al equipo:

  • Eliminar el ticket desde el propio TPV, en sistemas antiguos donde la anulación no deja registro auditable.
  • Editar la base de datos por fuera del programa, con un gestor de bases de datos o incluso un editor de ficheros, alterando importes o borrando filas de la tabla de ventas.
  • Modificar el cierre Z a posteriori, en sistemas donde el arqueo es un informe recalculable y no un registro sellado.
  • Operar en «modo entrenamiento» o de pruebas durante el servicio real, de forma que los tickets se emiten al cliente pero no se contabilizan.

Ninguna de estas operaciones deja huella en un sistema no adaptado. Y ahí está el problema jurídico completo.

Lo que cambia en la operativa diaria

Con VeriFactu, cada ticket cobrado genera un hash SHA-256 que lo encadena criptográficamente al ticket anterior. Si alguien altera o elimina un registro intermedio, todas las huellas posteriores dejan de coincidir y la manipulación queda matemáticamente en evidencia. No depende de la buena fe de nadie: depende del cálculo.

El cambio operativo real, y el que más fricción genera con el personal de sala, es este: un ticket cobrado ya no se borra. Se rectifica.

Casuísticas habituales en hostelería y cómo gestionarlas con VeriFactu
SituaciónAntes de VeriFactuCon VeriFactuResultado
Cliente devuelve un platoEliminar la línea del ticket en el TPVEmitir factura rectificativa desde el TPVLegal ✓
Camarero cobra de másBorrar el ticket y volver a cobrarAnulación registrada + nuevo ticketLegal ✓
Mesa que se marcha sin pagarBorrar la mesa del sistemaRectificativa documentando el impagoLegal ✓
Invitación de la casaAnular el ticketTicket a 0 € o rectificativa con motivoLegal ✓
Borrar un ticket cobrado sin rastroPosible en muchos TPVImposible — hash bloqueadoIlegal ✗
Alterar el importe del cierre ZEditable en algunos sistemasInmutable — evento auditadoIlegal ✗
Servir en «modo entrenamiento»Tickets sin contabilizarUso en servicio real = ocultaciónIlegal ✗
Propina en efectivo al camareroSin registroNo es contraprestación: fuera del ticketConsultar
Factura a empresa por un eventoFactura manual en talonarioFactura completa B2B enlazada al ticketLegal ✓

El error de criterio más costoso. Muchos hosteleros creen que dejar el registro erróneo visible «queda mal» ante una inspección y preferirían que desapareciera. Es exactamente al revés: lo que acredita tu buena fe es la trazabilidad de la corrección. Una serie de tickets con sus rectificativas correspondientes, cada una motivada y encadenada, es la prueba de un sistema funcionando con normalidad. Una serie impecable sin una sola rectificación en tres años es, para un inspector experimentado, mucho más sospechosa.

¿Debo cambiar mi TPV físico o solo el software de facturación?

Esta es la pregunta que más dinero decide, y donde más se aprovecha la confusión del sector. La respuesta corta: en la gran mayoría de los casos no necesitas tirar el hardware.

VeriFactu regula el Sistema Informático de Facturación, es decir el programa que genera el registro y emite el documento. No regula el terminal táctil, ni el cajón portamonedas, ni el ticketero, ni el datáfono. Esos elementos son periféricos.

Qué se conserva y qué debe cambiar

Qué elementos de tu local están afectados por VeriFactu
Elemento¿Lo regula VeriFactu?Acción
Software que emite el ticketSí, directamenteDebe ser conforme y tener Declaración Responsable
Terminal táctil / PC del TPVNoSe conserva si soporta el software nuevo
Impresora de ticketsIndirectamenteDebe poder imprimir un QR de 30 mm legible
Cajón portamonedasNoSe conserva
Datáfono / TPV de pagoNoSe conserva. No factura, solo cobra
Comanderos y tablets de salaNoSe conservan como terminales de entrada
Caja registradora mecánicaNo aplicaSin software, la norma técnica no la alcanza

La solución cuando tu TPV no se puede actualizar

Si tu proveedor te dice que tu versión no se va a adaptar —caso frecuente con instalaciones de hace más de cinco o seis años— tienes una alternativa que no implica renovar el local: conectar un software de facturación en la nube que asuma el rol de SIF y envíe la orden de impresión a tu ticketero existente.

El flujo funciona así:

  • El camarero cobra la mesa igual que siempre, en el mismo terminal.
  • El software conforme —un SaaS como Holded o Quipu, o un TPV sectorial en la nube— recibe la operación, genera el registro con su hash encadenado y compone el código QR.
  • Ese software envía la orden de impresión a tu impresora térmica actual, que imprime el ticket ya conforme.
  • En modalidad VeriFactu, el registro se transmite a la AEAT en el momento, en segundo plano y sin intervención del personal.

La ventaja jurídica de esta arquitectura va más allá del cumplimiento formal. Al residir los datos en la infraestructura del proveedor, el titular del local no tiene acceso administrativo a la base de datos. Ya no es que no hayas borrado una mesa: es que no podías. Ante una inspección, la objeción desaparece por imposibilidad material y la carga probatoria cambia de lado.

Cuidado con el «peaje VeriFactu» de tu proveedor actual

Una práctica extendida en el sector consiste en facturar la adaptación normativa como un módulo adicional con cuota mensual por local. Antes de aceptarlo, haz tres preguntas: si la adaptación está incluida en tu contrato de mantenimiento vigente, cuál es el coste total a tres años sumando ese módulo, y qué te costaría un sistema en la nube que ya lo incluya de serie. En instalaciones con varios locales la diferencia acumulada suele ser considerable, y la comparación honesta solo aparece cuando calculas a tres años y no cuota a cuota.

Requisitos obligatorios del Código QR en la factura simplificada (ticket)

La Orden HAC/1177/2024 concreta las especificaciones gráficas del código QR que debe aparecer en toda factura, completa o simplificada. Estas son las que afectan a un ticket de hostelería:

Tamaño

30 a 40 mm

Lado del cuadrado. Mínimo 30×30 mm, máximo 40×40 mm.

Contenido

URL de verificación

Enlace a la sede electrónica de la AEAT con los datos de la factura.

Leyenda

VERI*FACTU

Obligatoria solo si operas en modalidad de envío automático.

Ubicación

Visible y legible

En el propio ticket entregado al cliente, sin recortes ni solapamientos.

¿Sirve mi impresora de 58 mm?

Aquí conviene corregir un malentendido que se repite mucho y que lleva a comprar hardware innecesario. Se afirma con frecuencia que las impresoras de papel de 58 mm quedan descartadas porque no pueden imprimir un QR de 30 mm. No es exacto.

Un rollo de 58 mm tiene un área imprimible de aproximadamente 48 mm, así que un cuadrado de 30 mm cabe físicamente con margen. El problema real no es el ancho del papel, sino otros dos factores:

  • La resolución del cabezal térmico. Un QR de 30 mm impreso a baja densidad de puntos genera módulos borrosos que la cámara de un móvil no resuelve. Aquí es donde fallan los equipos realmente antiguos.
  • El estado del cabezal y del papel. Un cabezal desgastado o papel térmico de baja calidad producen un contraste insuficiente, y el código deja de leerse a los pocos días de manipulación.

La prueba definitiva cuesta dos minutos y te la puedes hacer tú. Imprime un ticket de prueba con el QR al tamaño reglamentario y escanéalo con la cámara de un móvil corriente, en la iluminación habitual de tu local. Si se lee sin esfuerzo, tu impresora cumple y no necesitas cambiarla. Si cuesta o falla, prueba primero con papel nuevo de mejor calidad antes de comprar equipo: en bastantes casos el problema era el consumible.

Las impresoras de 80 mm de alta definición son el estándar más cómodo porque dan margen de sobra, pero no son un requisito legal. Que nadie te venda una renovación de ticketeros presentándola como obligación normativa: la obligación es que el QR sea legible.

El Cierre Z auditado: ya no es solo un papel interno

El clásico cierre Z (arqueo diario) y la apertura de caja dejan de ser procesos internos sin trascendencia fiscal. Con VeriFactu, el sistema debe grabar obligatoriamente estos hitos en el Registro de Eventos, un log de auditoría inalterable que permite a Hacienda trazar toda la actividad del local desde que abre hasta que cierra.

El Registro de Eventos documenta además el arranque y apagado del sistema, las exportaciones de datos, los cambios de configuración, los errores de comunicación con la AEAT y los intentos fallidos de envío. Cualquier intento de alterar los importes del cierre Z una vez generado queda registrado como anomalía.

Esto tiene una lectura favorable que conviene aprovechar: si un día se cae internet y los registros no llegan a Hacienda, es precisamente ese log el que acredita que hubo una incidencia técnica y no una ocultación deliberada. El Registro de Eventos no está solo para vigilarte; también es tu defensa documental.

Checklist de adaptación: ¿está tu hostelería lista para 2027?

  • Declaración Responsable del TPV solicitada por escrito: exige al proveedor el documento firmado que certifique el cumplimiento del RD 1007/2023, con identificación de la versión concreta. Sin él, el TPV no está homologado y respondes tú.
  • Prueba de impresión y escaneo realizada: imprime un ticket con QR al tamaño reglamentario y compruébalo con un móvil. Es la única verificación de hardware que necesitas.
  • Coste de adaptación comparado a tres años: contrasta el módulo que te ofrece tu proveedor actual frente a una solución en la nube que ya lo incluya. Calcula por local y a 36 meses.
  • Cierre Z configurado como evento auditable: confirma que el arqueo diario y la apertura de caja se registran en el Registro de Eventos inalterable, no como un informe recalculable.
  • Modo entrenamiento desactivado en servicio real: asegúrate de que nadie sirve mesas con el sistema en modo pruebas. Emitir tickets sin contabilizar es ocultación de ingresos.
  • Personal de sala formado en anulaciones: los camareros deben saber que un ticket cobrado no se borra y que toda corrección se hace con una rectificativa desde el TPV. Fórmalos antes del primer error, no después.
  • Serie de facturas simplificadas encadenada: los tickets deben tener su propia serie de numeración con encadenamiento, independiente de la de facturas completas.
  • Factura completa a empresa configurada: si organizas eventos o atiendes a empresas que piden factura con NIF, el sistema debe poder emitirla enlazada al ticket original.
  • Conservación de registros durante 4 años: el sistema debe mantener los registros inalterables durante el período de prescripción tributaria y permitir su exportación ante un requerimiento.
  • Acceso al equipo del TPV restringido: si mantienes un sistema local, limita quién puede acceder al ordenador y a la base de datos. Las credenciales compartidas debilitan tu posición.

Software recomendado para hostelería

Para un bar o restaurante hay dos vías válidas. Si tu TPV actual se adapta, la ruta más cómoda es actualizarlo y exigir la Declaración Responsable. Si no se adapta, la alternativa es conectar un SaaS conforme que emita el ticket legal a través de tu impresora existente: Holded cuenta con módulo TPV integrado en un ERP completo, y Quipu es una opción más ligera para locales pequeños. Compara siempre el coste a tres años frente al módulo que te ofrezca tu proveedor actual.

Preguntas frecuentes: hostelería y VeriFactu

En la mayoría de los casos, no. VeriFactu regula el software, no el hardware. El terminal, el cajón y el ticketero suelen conservarse: lo que debe cambiar es el programa que emite la factura. La única comprobación material es que la impresora imprima un QR de 30 mm legible con un móvil. Si tu TPV no puede actualizarse, la solución no es tirar el hardware, sino conectar un software conforme que envíe la orden de impresión a tu ticketero actual.

Una funcionalidad, oculta o accesible, que permite eliminar tickets ya cobrados y recalcular los totales del día para que la caja cuadre como si esas ventas no hubieran existido. El art. 201 bis LGT tipifica su mera tenencia como infracción grave: 50.000 € para el hostelero y 150.000 € para quien lo produzca o distribuya. No hace falta probar que se usó: basta con que el sistema lo permita.

Sí. La normativa afecta a todos los negocios de hostelería que emitan tickets mediante un sistema informático, sin importar el tamaño ni que el cliente sea particular. Las excepciones territoriales son País Vasco y Navarra, con TicketBAI. Si usas una caja registradora puramente mecánica sin software, la norma técnica no te obliga a informatizarte, aunque sigues sujeto al resto de controles fiscales.

Entre 30×30 y 40×40 milímetros, según la Orden HAC/1177/2024. Debe contener la URL de verificación en la sede de la AEAT y, en modalidad de envío automático, la leyenda VERI*FACTU. La prueba práctica: imprime un ticket y escanéalo con un móvil. Si se lee sin dificultad, cumple. Un rollo de 58 mm puede albergar un QR de 30 mm; el factor limitante suele ser la resolución del cabezal, no el ancho del papel.

El ticket original queda sellado con su hash y no puede borrarse. El camarero genera una anulación desde el TPV homologado, que emite automáticamente una factura rectificativa encadenada al registro original. El ticket erróneo permanece, y eso es lo correcto: la trazabilidad de la corrección es lo que acredita tu buena fe ante una inspección.

No. En un sistema bien adaptado el camarero pulsa «cobrar» exactamente igual que siempre. El software genera el hash, se conecta a la AEAT y emite el ticket con el QR en milisegundos, en segundo plano. Si el cambio operativo obliga a tu personal a aprender pasos nuevos para cobrar, el sistema está mal implantado.

Puedes seguir cobrando. La normativa contempla las incidencias técnicas: el sistema registra el fallo en el Registro de Eventos y reintenta la transmisión al restablecerse la conexión. Los tickets se emiten con validez y el registro se envía después. Lo importante es que la incidencia quede documentada en el log: eso es lo que demuestra que la ausencia temporal de registros fue un problema técnico y no una ocultación.

Fuentes y referencias